Un clamor se oculta bajo su frente tras las esquinas del pensamiento. Las voces hierven como en una olla a presión y el silencio brilla por su ausencia. Un tumulto de chiquillos juegan en su cabeza, mas no son niños cualquiera porque sus maléficos juegos engañan a su entendimiento. No quiere saber nada de esa cruel chiquillería que le atormenta, pero están ahí, martirizándole. Sus sienes supuran desasosiego que no le deja estar tranquilo en el pasillo de la desesperación. Mientras, la gente viene y va como hormigas en rebaño y se ve ajeno a lo que ve pasar. No se encuentra disponible en ese momento, como un teléfono al que llegan varias líneas y se entrecorta la comunicación.

Particularmente esta frase; "Mientras, la gente viene y va como hormigas en rebaño y se ve ajeno a lo que ve pasar.", me ha dejado helado. Conmovido.
ResponderEliminarLa firmaría el mejor Stephen King.
Porque entre otras cosas nos deja en el subconsciente -que es por cierto, donde hay que dejar los mensajes-, una carga de profundidad que tiene que ver mucho con la certeza del futuro que nace del actual previsible presente.
No sé si me explico
Excelente texto