Al final de lo que se trata es de entenderse y hacerse entender. Todo se puede reducir a una cuestión de Comunicación.
Aunque utilizamos en principio los mismos códigos, interpretamos la información que recibimos de forma parcial, clasificándola de manera que encaje con nuestros preceptos y "puntos de vista"; e igual criterio utilizamos para elaborar nuestras respuestas. Filtramos constantemente a través de nuestros prejuicios. Estamos predispuestos y sólo oímos lo que queremos oír. No escuchamos generalmente con atención y comprensivamente. Un ejemplo práctico estaría en una sesión parlamentaria de nuestros políticos en donde la respuesta está elaborada de antemano. Así se explica el estupor y la incomprensión que nos generan habitualmente.
El vértigo que produce el bombardeo de información y estímulos que recibimos cada instante, dificulta aún más el proceso comunicativo. Creo que hay una incompatibilidad o un difícil ajuste entre la agilidad mental en la respuesta y la digestión, análisis y reflexión de lo recibido. Parece que la comunicación cotidiana va perdiendo en calidad y ganado en trivialidad, limitada como está, por la urgencia de la tecnología.
Cuando uno es fruto de un sistema educativo en donde no se han primado aspectos como la comunicación en público, ni tan siquiera la capacidad de expresión oral, la exposición de trabajos, análisis, teoremas, leyes... ¿Cómo vamos a poder aprender un idioma cuando nos horrorizaba abrir la boca al exponernos a las mofas de los compañeros de la clase? Un sistema que no me enseñó lo principal: la forma de organizar el estudio, aprender a planificar el aprendizaje.
Podemos escudarnos por tal desaguisado en nuestro carácter huraño, un autismo congénito, dislexia o daño producido por familias desestructuradas, progenitores dados más al ladrido que a la palabra... Cuando uno ve ejemplos en los niveles comunicativos de algunas familias, se explica mejor desde donde arranca el tema.
En la manera de desenvolvernos en el ámbito de lo "público o social" esas carencias se pueden enmendar o camuflar con una actitud contemplativa: intentando fruncir un poco el entrecejo reflexivamente (sin parecer estreñido), uno parece más "interesante" callado observando el panorama. Todo esto se teatraliza hasta el infinito en el corral de las "redes-de_pesca-sociales", donde la chavalería ensaya una y otra vez el uso de las posturitas-webcam o la suplantación directa de la imagen real por el mito encubierto.
La alternativa ...taurina es el uso de una "frase socorrida" a modo de capote dialéctico: si ésta tiene una connotación humorística te puedes convertir en un banderillero solvente. No necesitas argumentar cuando puedes sentenciar y quedarte tan pancho. Distinguir, contrastar, rectificar no son costumbre en estos ámbitos.
nota: Mírense las diatribas entre Don Quijote y Sancho por el abuso de los refranes del último y las recriminaciones del primero por tales simplezas.
Para amansar que no amasar, os dejo con una selección de coplas de ayer y de hoy. ¡Salud!
nota: Mírense las diatribas entre Don Quijote y Sancho por el abuso de los refranes del último y las recriminaciones del primero por tales simplezas.
Para amansar que no amasar, os dejo con una selección de coplas de ayer y de hoy. ¡Salud!
· Selección socorrida de Hoy


No hay comentarios:
Publicar un comentario