jueves, 7 de agosto de 2014

· Post-San fermín 2014

Kim Gordon (Sonic Youth) - bedroom rehearsal

   Aquí me tenéis otra vez, insistiendo tozudamente,  tratando de llevar a cabo el empeño de recrear éste particular vínculo-emocional-sonoro. La materia prima la construyo, como siempre, a base de hilvanar una serie de canciones que, pienso, tienen más un significado personal que generacional.
Porque a fin de cuentas, no nos engañemos, cada uno oye lo que quiere oír -que fue materia de una breve reflexión en una entrada anterior- y más en un tiempo marcado por el individualismo onanista que nos toca vivir y que a la postre no creo que como “humanidad” nos lleve a nada bueno.
    No quiero ponerme tremendo en este ritual anual del San-ferminísmo-tardio, pero a veces la vida nos resulta desconcertante. Las conductas suelen ser erráticas, y no sólo entre los adolescentes que “conocemos” en nuestro círculo/familia. Es cada vez más inusual encontrar personas con principios, y mucho más raro que estén armadas de voluntad para “nobles” fines. Lo errático domina el presente ¿como reflejo del caos al que tiende la naturaleza?... ¡alto! no entraré en ese jardín. Simplemente constatar lo que ya he venido a decir otras veces: que el exceso de información, estímulos visuales, etc. vienen a enmascarar y adormecer “las esencias”, “lo fundamental”. No se profundiza en las cosas, o no se quiere por miedo a afrontar responsabilidades vitales. Así vivimos en un medio caracterizado por lo banal, donde la palabra compromiso produce sarpullidos intolerantes a la naturaleza. Un acontecer que por otra parte no es nuevo en los bandazos de las sociedades que se pasan de lo confortable a lo plásticamente blando.

    Dicho lo cual vuelvo al asunto “principal” que me da pié  a componer estas líneas y que no es otro que el de presentar un puñado de canciones básicamente pop.
La función de la música popular no ha suscitado demasiado interés entre los sociólogos, que han dedicado mas tiempo a valorar el impacto de la televisión, aunque mucha gente, entre ellas mi generación y anteriores por supuesto, prefería mucho más la radio y los discos. De hecho a muchos de los que tenían esa edad y una mínima dosis de curiosidad, la música popular les dio una sensación de cambio constante gracias al relevo de discos y estilos en las listas de éxitos. Cada oyente tenía unos títulos en su cabeza que enriquecían sus sentimientos, ampliaban su sentido de la emotividad, su percepción de la realidad, alimentaban sus fantasías, o encendían relaciones autenticas, porqué no.
Ésta gente, es decir muchos de nosotros, sintonizaba la radio y escuchaba su música, compraba los discos, o grababa las cassettes con los programas favoritos y creaba su propio ambiente, y no era difícil crearse un mundo propio cuando quienes sonaban eran The Smiths o Gun Club por poner dos ejemplos que producen marca resistente en el encéfalo.

   Aunque no es costumbre, voy a hacer someramente algunas consideraciones sobre la elección de las canciones.
    He tenido cierta dificultad a la hora de encontrar trabajos brillantes en los últimos meses, lo que me ha llevado a rescatar algunos “clásicos” que por su significado musical y personal les he hecho un hueco de honor.
    Así el panorama, se incluyen temas en proporciones similares desde los 60´s hasta hoy.
Hay duos como el clásico de Marvin Gaye y Tammi Terrell, el de Nick Cave y Anita Lane, o el no menos sugerente de Hope Sandoval y Jim Reid de Jesus And Mary Chain.
He recuperado algunas canciones de grupos de finales de los 80’s, prácticamente olvidados, pero que su escucha, aparte del recuerdo, nos revela excelentes canciones que no han perdido ni un ápice de frescura.
   La representación nacional es escasa y hay que decir que tiende hoy a utilizar el inglés en detrimento de un esfuerzo por aprovechar los recursos (fonéticos) de nuestra lengua. Aun así son brillantes las aportaciones de los sevillanos I am dive o los catalanes April fool’s day. 
    En fin he procurado que haya momentos para la sensualidad y el glamour, para el vértigo y la alucinación, pero también para la melancolía y la introspección.
Oh, No! It's John

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