lunes, 28 de febrero de 2011

· Shostakovich: El difícil equilibrio entre lo grave y lo grotesco.

El Músico ruso Dmitri Shostakóvich intentó por un lado vivir y trabajar en su país, atenazado por el régimen comunista en donde le tocó vivir, y que exigía un "compromiso" y servilismo para con la revolución; y por otro hacer la música que respondiera más honestamente al desarrollo de su proyecto artístico. Ésto plantea el tema de la integridad política del músico; de si debe ser combativo en forma de disidencia abierta (en 1960 se afilió al partido comunista), o de si sus "armas" son más sutiles que un posicionamiento formal de cara a la galería. En su planteamiento artístico se distingue una evolución entre la obra de la época de posguerra, durante unos tiempos dolorosos, terribles y oprimidos para el pueblo ruso, y el posterior a la muerte de Stalin. Incluso después de la muerte del genocida, su implacable fantasma seguiría flotando sobre su cabeza y su obra. En este sentido, él mismo dijo que “es muy difícil correr libremente cuando debes estar mirando sobre tu hombro constantemente”. Obtuvo incomprensión dentro y fuera. Se le acusó de formalismo por parte del régimen comunista. Se le tachó de cobardía por su connivencia/servilismo con él.

En su música está presente el sarcasmo y lo grotesco, el humor y lo histriónico con sus diferentes registros, códigos, intenciones y matices. Ésta característica de su estilo no fue muy bien entendida en su época, y mucho menos por los dirigentes rusos -la Octava sinfonía (1943) de Shostakóvich fue tachada de “pieza repulsiva y ultra-individualista”, la décima (1953) un monumento anti-Stalinista-, pero con el paso del tiempo su peculiar ironía consigue trascender y revitalizarse al ser mas manifiesta y aceptada en el presente. La paradoja de la obra decantada.
Obra la suya variada y no sólo por lo dicho antes, sino porque a lo largo de ella coqueteó con las corrientes del momento dodecafonísmo, atonalidad, politonalidad y cromatismo, aunque predominando mayormente lo tonal en la estela del romanticismo. Sus referencias se miran en Bach, Beethoven, Mahler y Berg.
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·Traemos como ilustración de vídeo el Scherzo (Allegretto) del quinteto para piano y cuerda nº 1. La interpretación corre a cargo de:
- Martha Argerich (piano), Mischa Maisky (cello), Joshua Bell (violin), Henning Kraggerud (violin), Yuri Bashmet (viola) interpretado en el Verbier Festival (2008).


· Enlaces para la audición:
-  Shostakóvich Sinfonía No. 10 en mi menor Op. 93
-  Quinteto para piano y cuerdas

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